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EXPOSICIÓN DE CARTELES DE EE.UU.

EXPOSICIÓN DE CARTELES DE EE.UU.

por / Miércoles, 04 marzo 2015 / Publicado enExposiciones
EMBAJADA USA-INVITACIÓN

El pasado mes de diciembre tuvo lugar la inauguración de una nueva exposición carteles de EE. UU, bajo el título: Gráfica publicitaria. Relaciones comerciales España / U.S.A. Carteles de 1890-1971.

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La misma, organizada por la Embajada de EE.UU. en España y acogida por el Centro Cultural Dimad, nace con el fin de explicar, de manera didáctica, las relaciones económicas (de las que derivan otras de carácter político y/o socio cultural) entre los dos países.

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Como explica el comisario de la exposición (y propietario de los carteles que son motivo de la muestra), Carlos Velasco, a modo de presentación: En este sentido, aunque hace cincuenta o cien años la percepción mutua que existía entre España y EE.UU. era muy escasa, o prácticamente nula respectivamente, hoy la situación ha cambiado bastante, en un sentido favorable al incremento notable e importancia actual de los intercambios entre los dos países.

Sobretodo si se tiene en cuenta el contexto de este momento en  que, como parece muy probable, se está apunto de firmar un acuerdo de libre comercio entre la U.E. y Norteamérica que supondría, sólo para Europa, unos beneficios de 119.000 millones de euros.

Desde hace un siglo, sin embargo,  el montante de los intercambios entre los dos países era no solamente escaso, sino como es fácil suponer, notoriamente desequilibrado en detrimento de la economía española, que apenas lograba exportar productos de la agricultura y minería, y por el contrario recibía a cambio bienes fundamentalmente industriales (lubricantes, automoción, maquinaria, droguería y perfumería, productos farmacéuticos, manufacturas, ocio, etc.).

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El Sr. Embajador James Costos con el comisario de la exposición Sr. Carlos Velasco

¿En cualquier caso, por qué una exposición de carteles de EE.UU?. La elección de este soporte publicitario no es gratuita, ni mucho menos. En unos tiempos en que la prensa escrita era menos dinámica y atractiva estéticamente (mucho texto, pocas ilustraciones, escasez de color), con una radio muy activa (pero muy lejos del dinamismo y rigor actual), y con una televisión que acababa de nacer (década de los años 50´y 60´en Occidente, y en blanco y negro), los carteles de publicidad comercial puede decirse con rigor que fueron el (casi) único medio publicitario existente.

Si se piensa que la mayoría estaban litografiados en color, con textos sencillos, breves y de fácil comprensión (la mayor parte de los receptores eran por aquel entonces de un nivel educativo y económico bajo), con dibujos atractivos y con un tamaño considerable (que podían divisarse en las calles desde lejos), nos encontraremos con un panorama en que puede hablarse con propiedad de la “edad de oro” del cartel (fines del siglo XIX – década de los sesenta del siglo XX).

El cartel significó para la mayoría de la población que vivía en un contexto vital gris (cuando no sencillamente negro) de ignorancia, pobreza y escaseces de todo tipo, una nota sencillamente cierta de color que debió contribuir, sin duda, a ser casi el único motivo de alegría en sus no siempre cómodas existencias.

También resulta de gran interés la consideración del contenido del cartel desde la interdependencia entre sus diferentes planos y análisis posibles de la realidad que se expone (economía, diseño, política,  publicidad, ecología, gráfica, sociedad, etc.), lo que significa que al contemplar cada uno de ellos, puede el visitante ponerse a ver la realidad a la que se refiere el anuncio desde un punto de vista único o, también, interrelacionado con las otras ramas del saber logrando, de esta manera, un conocimiento más amplio y enriquecedor que el más concreto y, por tanto, limitado, del especialista de un campo determinado.

 

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Al final se espera del visitante no sólo un mejor conocimiento del contenido de la exposición, sino un paseo nostálgico y agradable por estos iconos del pasado, trufado con frecuencia de anécdotas curiosas, como la referencia en Dani el Travieso, de 1956, al expresidente de EE.UU. Merbert [sic] Hoover, las alusiones al “progreso y la técnica americanas” del nylon de Marcet, “la más poderosa industria norteamericana” de Car-life, la gallina “superponedora norteamericana” Anthony’s, o las máquinas de coser Singer, cuya milagrosa forma de liberar a la mujer de entonces de esa tarea doméstica se ejemplificaba muy bien con dos ángeles que hacían descender una de ellas a la tierra… O, también, el sorprendente anuncio de EE.UU. para España sobre cómo emigrar a este país en junio de 1944 (en plena Segunda Guerra Mundial, y con una España en pleno aislamiento internacional por su apoyo a las fuerzas del Eje); el cartel de la Ayuda Social Norteamericana de 1953, como “donativo del pueblo americano al pueblo español”; los veinte años de la 20º Century Fox en 1945.

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Hubo finalmente, dos ciertamente simpáticos y curiosos, y representativos del nivel de vida de los años cincuenta en España: el de los jabones Palmolive, emblemáticos de la típica mujer americana de la época, y que aconseja a su homónima española “palmolívese [sic] de pies a cabeza, o el de la marca española Flex, con su exclamación “¡Colchones como en América!”, para anunciar la entrada en nuestro país de la nueva forma de descansar sobre muelles, y la eliminación de los anticuados colchones de lana, a los que había de varear periódicamente para mullirlos…

Esperamos que os haya resultado interesante nuestro artículo, y a todos los que no pudisteis visitar la exposición os emplazamos a su próximas ediciones en Barcelona y Valencia de las que os iremos hablando más adelante.

 

Carlos Velasco

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